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Durante nuestra visita en Estelí en octubre y noviembre Nicaragua y Centroamérica
fueron sorprendidos por el peor huracán del siglo XVIII, MITCH.
Debajo viene una historia de lo que pasó, escrito y contado por Bernt Carlsson, de la escuela de Ljungsbro.

También puedes ver un juego de photos en Powerpoint , ambiente con fotos de Estelí.


¡EL ENCUENTRO CON MITCH!

¡Nicaragua, Managua, Esteli, José, Marta!

Estamos en el camino a Uds. Nosotros cuatro desde el mundo viejo. Desde la vieja Europa. Vamos a visitar nuestras escuelas hermanas en  Estelí y Chinandega. Aprender algo sobre el bosque de lluvia y nadar en el Pacífico. Vamos a encontrar a mucha gente y ojalá participar y cooperar en nuevos proyectos.

Es el 23 octubre de 1998 y otro viajero, el Mitch, también ha comenzado su viaje.Viene del agua caliente de fuera de la costa Colombiana. Es joven y sin experiencia pero muy combativo y rápido reune demasiada energía en su camino hacia el oeste. Cuando nosotros los europeos dejamos Managua para ir a Estelí nos da la primera advertencia. Sin que comprendamos. Las calle son inundadas de agua. Los coches cortan las olas como barcos y filmamos encantados esta tormenta tropical. Pero muy pronto termina y tenemos un agradable viaje.

Vy Esperan Uds despreocupados en su Mundo Nuevo. En corteza terrestre joven y delgada. Donde la magma todavía no se ha cuajado en el fondo. En una democracia joven y frágil. En un verde y hermoso país trópico. Donde montañas escarpadas y formadas como conos rodean la ciudad de Estelí. Una ciudad con 80 000 habitantes en una estructura estatal a la que nosotros no estamos acostumbrados a ver. Que trae marcas de guerra y pobreza - agujeros, calles rotas y paredes de madera ralas debajo chapa ondulada. Con paciente y amable gente que está acostumbrada a miseria y a vivir de día en día.

Uno de ellos eres Tú, José. Tú que vienes al hotel y limpias nuestros zapatos. Que lo haces tan minuciosamente y bueno. Que guardas cada pliegue, cada juntura en el cuero recibe su parte de la lustre y del cepillo. Tú  tienes quince años y estuviste en el seno, cuando tu padre una noche durante la guerra civil - fue llevado en la calle y matado a tiros a través de la cabeza. Tú, que con la ayuda de tu madre has llegado a saber quienes son los que mataron a tu papá. Esos hombres que andan en libertad y que puedes encontrar en la calle. Tú que no tienes tiempo para ir a la escuela, porque tienes que ganarte la vida.

Martha En esta casa vives también Tú, Martha. Tú, que tienes trece años y vas a la escuela. Pero que también tienes tiempo para trabajar en el hotel donde vivimos. Tú, que vives con tu mamá y ocho hermanos al lado del río. En una casa con tres pequeños cuartos y una cocina, que es un pasillo sin techo 1 x 3 metros. Con suelo de tierra y con un fuego abierto como fogón en uno de los rincones y un fregadero en el otro. Entre ellos cuerdas de la ropa con lavadura del día. En el cuarto grande hay algunas sillas. Donde todos duermen permanece un enigma.Dans

El lunes amanece con buen tiempo y temperaturas agradables. Hacemos nuestras visitas escolares. Hablamos con monjas y profesores. Vemos la presentación de los alumnos para nosotros. Un "show" que ha exigido una aportación grande de los profesores, alumnos y padres. Después de haber dirigido nuestra locución de gracias brota una gran fiesta de abrazos y besos y sigue con las fotografias, demostración de fotos y charlas en el sol. En el fondo están algunos limpiabotas mirándonos de reojo. Este no es su ambiente. Han llegado justo al almuerzo y la clase de lenguaje del diá. Así dejamos la escuela. Más ligeros tanto de equipaje como de ánimo.

Borgmästaren El martes viene otro agradable día con sol. Seguimos con nuestras visitas escolares y terminamos el día con una audienca con el alcalde. Sale una visita agradable con un hombre que ama a su ciudad y nos da de su tiempo para mostrar algunos de los últimos proyectos - tuberías de agua - que van a proteger las casas para que el agua no entre durante lluvias fuertes. Veremos si funciona, dice, porque esta noche vamos a tener una tormenta. Y regresamos al hotel para hacer una grabación de música con Ramón y Francesca. Una grabación que ellos tanto como nosotros hemos esperado. Va a darles una oportunidad de introducirlo en CD podremos venderlos a favor de nuestros proyectos. Tenemos una buena noche y una buena grabación acompañada por algunos chubascos contra el techo de lámina. ¡Pero que! ¡Es vivo!

A medianoche el infierno se descarga. El Mitch ha cambiado su dirección y nos ha sorprendido por el camino trasero. Va duramente hacia el sur. Así no hace un huracán normal. ¡No es normal! A las dos suena la sirena sobre Estelí. Escuchamos el ruído de gotas grandes contra el techo de lamina del hotel, pero no sabemos nada de lo que está pasando en el río con José, Martha, Ramón y Francesca.

Frukost Nos despertamos a nuestros quehaceres matinales y al desayuno Valentino - arroz, frijoles, huevos, jamón, plátanos fritos, jugo, café y pan tostado. (Valentín es nuestro camarero excelente). Pero también tenemos el informe que el río se ha desbordado. Una cierta decepción se divulga cuando comprendemos que esto puede implicar cambios de nuestro programa. ¿La excursión al bosque de lluvia? ¿Qué pasarà? Lo conocemos cuando bajamos al río. El agua ha subido tres cuadras. El puente, por el cual pasamos ayer por la noche, ha sido llevado por el agua. El agua brota en el lecho del río normalmente tranquilo. Al otro lado del río hay gente. Cortada de la ciudad. En nuestro lado la gente echa agua y lodo de sus casas. Algunos tratan de reparar paredes que han caído y techos que han sido Städnindllevados por el viento. Otros ponen sus cosas en carretas y en coches para llevarlas a un lugar más seguro. Tienen experiencia y no confían en el Mitch. Al otro lado de la ciudad el viejo puente de hierro desde 1936 resiste todavía a las aguas, pero algunos ven como el agua está cambiando la dirección. Y antes del fin del día viene el informe que también esta conexión está cortada. Ninguna excursión para nosotros. Llamamos a casa, para tranquilizar a nuestros familias. Pueden haber escuchado de la catástrofe. Lo que no sabemos es que esto sólo es el comienzo. El Mitch es loco. Un huracán nunca anda hacia el sur. Y la atmósfera se resiste. El Mitch tiene que avanzar muy lentamente. Si, casi está detenido.

Por tres días dural a lucha. Mientras tanto El Mitch bombea agua del Mar Caribe y la arroja en forma de lluvias torrenciales sobre nosotros. Con cada pausa viene la esperanza, pero El Mitch solamente toma aliento y depués viene un nuevo estallido. Al tercer día la gente tiene agua hasta el cuello. Pero nadie deja su casa. Nadie quiere quedarse sin nada.

Städning El sábado viene con calor. Por fin un rayo de sol. Un rayo de esperanza. La gente sale de sus escondites. De sus guardias cubiertas de lodo. De sus casas. El agua ha bajado llevando muebles y ropas, dejando un borde oscuro y sucio en la pared - el nivel máximo. Una memoria macabra. El suelo - el suelo de tierra - está cubierto con una capa gruesa de barro y lodo. Pero la gente se alegra de verse de nuevo después de tres días de aislamiento involuntario. Se dan las manos. Le abrazan. Hablan, muestran y rien. Algún tipo de alivio. Alivio de haber sobrevivido. Que la casa - o partes de ella - todavía está. Las calles llenas de vitalidad. Puertas y ventanas están abiertas de par en par. Huele el aire húmedo y el olor de agua sucia. Sacan lodo, lavan ropas y secan los muebles. Todo será limpio y seco de nuevo. Para nosotros del Norte nos hace recordar al primer día de la primavera en la vieja Suecia. Cuando se despedia del invierno. Cuando el aire era cambiado en las casas, ropas y mente. A pesar de la miseria, a pesar del trabajo hay tiempo y una sonrisa para nosotros. Nosotros con nuestros cachivaches europeos. Con nuestras cámaras y equipo cinematográfico. Nos invitan a sus casas mojadas, rotas y sucias. A sus vidas descubiertas. A su generosidad nicaragüense.
HappyY las imágenes construyen puentes. Nuestras fotos digitales causan risas y flujos de palabras que comprendemos sin conocimientos de lenguas extranjeras. Y tenemos nuevos amigos, con quienes podemos reir. Nos saludan y nos hacen señas con la mano, cuando les encontramos en la calle.
Así pasan algunos días con normal tiempo tropical. Mañanas con sol, algún chubasco por la tarde y un calor agradable. Pero el Mitch ha bloqueado todas carreteras. En las montañas hay derrumbes. Pisos de caminos han sido llevados. Los puentes han acompañado las aguas.
Estamos aislados. La carreterra a Managua - al avión - está intransitable, peligrosa. La embajada nos informa que nos quiere en Managua, pero ahora mismo el riesgo es demasiado grande. Están cada día en contacto con Mette, la coordinadora muy valiente y simpática de VFSN. Está preparada a llevarnos tan pronto como nos dan permiso. Nuestras chicas - las buenas chicas de Instituto de Sundsvall - están impacientes de salir. Quieren algunos días en la costa, han estado en pueblos, han vivido en familias en el campo. Pero gracias a Dios, han llegado al hotel Nicarao el día antes de la llegada del Mitch. Pero tienen que esperar - como nosotros.

Viernes el 6 de noviembre es la hora. Por cierto ha llovido fuerte toda la noche y el río ha subido. No se puede cruzar en coches bajos. Y ningún vehículo en general tiene permiso de pasar antes de las doce sino cuando el agua haya bajado un poco. Por eso Mette no puede llevarnos todo el trayecto. Pero nuestro vuelo saldrá el sábado al mediodía y puede resultar difícil para reservar de nuevo nuestros pasajes para que podamos volar a casa uno de estos días. Esto es decisivo. Tenemos que aprovechar una oportunidad. Tenemos que al menos chequear los pasos de los ríos. No podemos andar esperando. Informaciones contrarias vienen todo el tiempo. Algunos que han podido pasar dicen que es muy peligroso. Otros dicen que vehículos militares llevan viajeros. La madrugada viene con lluvia y mal tiempo. Nos sentimos un poco desanimados. Tenemos contacto con dos americanos en el camino de Panamá. Van a vender un coche - con doble tracción - y una barca. ¡Qué oportuno! Decidimos ir juntos. Pero cuando nos informan de que ningún vehículo pequeño puede pasar, se quedan en Estelí.

Sebaco Comenzamos solos. Más temprano que lo previsto. Cuando llegamos a Sébaco el tráfico ya está en marcha. ¿Ninguna prohibición contra pasos antes de las doce? Los vehículos llegan en una raya intacta al agua. Camiones pequeños y grandes. Podemos acompañar un camión grande con altas trancas. Resulta un viaje sobre un lecho pedregoso y una corriente fuerte. Nuestro conductor acelera para no arriesgarse a quedarse apresado y uno tiene que agarrarse. Una pista de joroba es nada en comparación. En el profundo cauce del río el camión pierde píe y nosotros también - por un instante  y acompañamos el torrente. Pero algunos cables estirados nos paran y podemos subir salvos y sanos y secos, pero sacudidos en cuerpo y alma. Nuestro conductor es capaz y bueno y quiere llevarnos a Managua si compramos un poco de diesel. ¡Claro que sí!
Así tenemos un viaje a través el paisaje nicaragüense. Lo que nos encantó a la ida. Pero que ahora está destruido. Azotado, inundado, raspado y maltratado por el Mitch. Las verdes y bellas colinas se han vuelto derrumbamientos. La tierra roja alumbra como heridas sangrientas. Los árboles volcados con las raíces descubiertos. Los lechos de los ríos se han ensanchado a profundos rasgones. Las aguas han llevado piedras, arena, lodo humus y los frutos de la tierra. Kilómetro tras kilómetro los árboles, arbustos y matorrales arreglados artísticamente con ropas rotas. Como un gran lavado macabro. El gran lavado macabro del Mitch. Ropas que ha llevado en su camino a través de los pueblos. A través de las calles y casas de los pueblos. La casas de toda esta gente. Lo que se esconda debajo de la masa de lodo no lo podemos ver. No nos atrávemos a pensar.

Båtfärd Llegamos poco a poco a Managua. Pero primero tenemos que pasar el último obstáculo, los lagos de Managua y de Nicaragua, que se han unido en un lago grandote y que ha cortado la comunicación entre el Norte y el Sur de América. Aquí tenemos que pasar la cola larga de un kilómetro de vehiculos esperando. Donde los conductores han puesto sus hamacas bajo del coche y tranquilamente esperan una posibilidad de cruzar al otro lado. Allá pasamos la flota pesquera de Nicaragua. Por unas córdobas nos reman al otro lado barcas pequeñas. Pasando los vehículos cuales dueños no han tenido la paciencia de esperar sino han tomado la oportunidad pero han sido parados por las aguas y ahora viven su vida en su pequeña "isla" - amablemente saludándonos con la mano a nosotros han elegido una mejor manera de viajar.

En Managua vemos de nuevo nuestros amigos de Värmdö. Los que tuvieron una semana de aislamiento en su pueblo de proyecto, cuando el Mitch devistó. Cambiamos experiencias y cenamos juntos antes del retorno a casa. Nuestro avión levanta. Desde la ventana de la cabina vemos el paisaje, que es cruzado por lechos de ríos con riberas rotas y las deltas cubiertas de barro rojo moreno donde el agua ha perdido su fuerza y ha dejado su carga. Pero como el avión toma altura perdemos los detalles y Nicaragua recupera su verdor tropical.

José¿Es así que vamos a verla cuando regresemos? Cuando regresemos a ti, José. Tú que limpiaste nuestros zapatos tán brillante. Tú que tienes quince años y nos diste un imagen de los años sangrientos de Nicaragua. Que nos diste un imagen de su joven historia.

Cuando regresemos a ti, Martha. Tú, que tienes trece años y andas a la escuela. Tú que eres una jovencita, pero con una madurez y una evidencia que sólo alguien que lleva experencia puede tener. La que sabe algo de la vida y que está determinada cuidarla..
Tú, Martha eres la imagen del futuro de Nicaragua. La esperanza de Nicaragua. ¿Tienes la ayuda que nececitas? ¿De Nosotros? Nosotros de la vieja Europa. Nosotros que vivimos en corteza terrestre estable. En democracias maduras. Donde ningún huracán hace estragos. Entonces Nicaragua puede recobrar su verdor tropical.

(Bernt Carlsson, viajero de Nicaragua con tarea escolar hermana)


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Esta página hacido cambiada 02 feb 2005 11:09
Responsable: Tomas Håkansson, tomhok@vreta.linkoping.se
Traducción: Anette Carlsson